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El relato breve es una PYME

Escribir un relato breve es llevar una PYME. Corto alcance pero cuidas tus servicios con esmero. O una labor de autónomo: ofreces servicios muy especializados. Escribir una novela es gestionar una gran empresa: debes construir la estructura, estar atento al mercado, a tu sector a la competencia. ¿Qué están haciendo los personajes secundarios? ¡Cuidado, que no te eclipsen a los protagonistas! Y si a tu personaje le da por viajar y lo tienes que ir siguiendo o guiando por donde vaya, entonces ya tienes una multinacional. Vete buscando un consultor de internacionalización o externalización, documéntate, lee, pregunta y viaja para conocer el terreno, no sea que te estrelles por planificación insuficiente.

La novela es una obra de ingeniería

Escribir una novela es una obra de ingeniería. Se deben gestionar múltiples parámetros en escala gigantesca. Los relatos breves son mucho más llevaderos y divertidos, una pequeña joya a la que se puede mimar y pulir hasta el cansancio para que brille y sorprenda al lector. ¿Cuándo llegará el momento de divertirse con la novela? Sigo documentando, creando personajes, eliminando otros, cambiando escenas… Y necesito que haga calor un día concreto, cuando los informes de meteorología dicen que en esa época del año, allí, es época de lluvias…

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