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Blog para tratar de cultura, narrativas y comunicación, alegóricamente

Las palabras que callamos regresan distorsionadas

“Movilidad exterior”, “emprendedores en busca de oportunidades”, “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, “quien no encuentra trabajo es porque no quiere”, “los parados son unos estafadores”, “brotes verdes”, “crecimiento negativo”. Hipérboles, eufemismos. Estamos tan habituados a ellos que al reconocer uno nuevo sonreímos. Hemos aceptado que se trata de una práctica inherente a la política, más o menos necesaria para mantener alta la moral. Pero las palabras que no pronunciamos regresan distorsionadas. Como un búmeran. Y hacen daño.

El relato breve es una PYME

Escribir un relato breve es llevar una PYME. Corto alcance pero cuidas tus servicios con esmero. O una labor de autónomo: ofreces servicios muy especializados. Escribir una novela es gestionar una gran empresa: debes construir la estructura, estar atento al mercado, a tu sector a la competencia. ¿Qué están haciendo los personajes secundarios? ¡Cuidado, que no te eclipsen a los protagonistas! Y si a tu personaje le da por viajar y lo tienes que ir siguiendo o guiando por donde vaya, entonces ya tienes una multinacional. Vete buscando un consultor de internacionalización o externalización, documéntate, lee, pregunta y viaja para conocer el terreno, no sea que te estrelles por planificación insuficiente.

La novela es una obra de ingeniería

Escribir una novela es una obra de ingeniería. Se deben gestionar múltiples parámetros en escala gigantesca. Los relatos breves son mucho más llevaderos y divertidos, una pequeña joya a la que se puede mimar y pulir hasta el cansancio para que brille y sorprenda al lector. ¿Cuándo llegará el momento de divertirse con la novela? Sigo documentando, creando personajes, eliminando otros, cambiando escenas… Y necesito que haga calor un día concreto, cuando los informes de meteorología dicen que en esa época del año, allí, es época de lluvias…

El arte de la escritura

Procurad también que, leyendo vuestra historia, el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla. En efecto, llevad la mira puesta a derribar la máquina mal fundada destos caballerescos libros, aborrecidos de tantos y alabados de muchos más; que si esto alcanzásedes no habríades alcanzado poco.

Miguel de Cervantes, El Quijote

Juego de Tronos, catarsis colectiva por televisión

Juego de Tronos, catarsis colectiva por televisión

Estos días Espacio Fundación Telefónica programó una semana de actividades en torno a la serie Juego de Tronos, de HBO, con especialistas para comentar el fenómeno y con la presencia del mismo George R.R. Martin, creador de la saga.

Buena oportunidad para identificar las claves que debe cumplir una novela de éxito para ser adaptada a la pantalla –me dije-. Parece incluir los ingredientes necesarios para atraer público de diferentes edades, culturas y sexos. Se trata de un producto de calidad, con diálogos cuidados, reflexiones extrapolables a nuestra sociedad, tramas políticas actuales y que está regado de golpes de humor. Por no hablar de las escenas en las que se muestra incesto, sexo y violencia sin tapujos.

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