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He vuelto de Manhatan

Traigo la mirada terracota. Llena de ladrillos, edificios sucios, fabricas reconvertidas en Galerías de Arte, también plazas masificadas y tulipanes explotando en los canteros de la acera. Una primavera tardía regala paz a los turistas y voyeurs que ocupamos la ciudad como un ejército desmadrado. Desde las alcantarillas, un vapor espeso avanza hacia la superficie y se eleva, sumando gris a la humedad del ambiente.
En la ciudad babilónica nadie entiende a nadie, si hablas en inglés. Aún están los hispanos. Por todas partes. En la cafetería, en el autobús, en la tienda, en la farmacia. Los españoles somos una plaga. En el Soho, en Woodbury, en Chelsea, en Little Italy. Actores, escritores, políticos nos cruzamos por la calle y no nos vemos, porque la retina ya no puede distinguir nada más.

13/05/2007

El taller del caucho

Aunque al principio alguien había ideado una estructura, con el paso del tiempo y las necesidades crecientes de la familia se habían ido agregando habitaciones hacia atrás, hacia arriba, incluso hacia el frente, cuando cerraron el jardín de la entrada. El taller estaba hacia dentro, por el pasillo, como a mitad de camino, porque después se anexaron las habitaciones del fondo, con su baño y su cocina y que configuraron una segunda vivienda.
(Continúa)

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