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Lo llamo, pero no responde

Hoy huele a Fiesta Patria, pero no lo es. Fechas bailadas. Otra vez en Bruselas. De mañana, disfrutando del jardín y la terraza. Trinan los pájaros carpinteros y acaba de pasar un avión que rompió el encanto.
El jardín es ahora mitad huerta: rosales salpicados de tomateras y la planta de calabaza arrastrándose a tus pies. Niños, muchos niños. Gritan. Se alborotan -te alborotan-.
Ayer por el Chatelain entre terrazas a pie de calle. Un camión disparaba humo negro a tus pulmones. Miro para otro lado. La camarera rolliza ¿alemana? sirve cervezas. Me trae una ensalada obra de arte. El plato compartimentado por diferentes colores. Ensalada variopinta, sabrosa, sana.
Un gato por el sendero. No entra al jardín. Solo lo veo de refilón a través de las rejas. No para, sigue de largo. En esa zona del jardín ya da el sol, pero yo estoy a la sombra y el gato pasea bajo los árboles. Ahora vuelve. Lo acabo de ver pasar. Lo llamo pero no responde. Es pequeño y regordete y se da un aire a mi Marcelo.

(25/07/2005)

Primavera revuelta

Los árboles frente a mi ventana ya tienen hojas, casi transparentes. Esta mañana se proyectan verdes sobre la acera. Que la lluvia no las dañe y la ceniza de Islandia no las emborrone. Por las avenidas, en coche, cruzo Madrid entre explosión de tulipanes. Han puesto furgonetas azules en cada esquina y los helicópteros silencian a los gorriones. Rigoleta se desprende ya de su capa de invierno.
(Presidencia española de la Unión Europea. Cumbre en Madrid)

(17/04/2010)

He vuelto de Manhatan

Traigo la mirada terracota. Llena de ladrillos, edificios sucios, fabricas reconvertidas en Galerías de Arte, también plazas masificadas y tulipanes explotando en los canteros de la acera. Una primavera tardía regala paz a los turistas y voyeurs que ocupamos la ciudad como un ejército desmadrado. Desde las alcantarillas, un vapor espeso avanza hacia la superficie y se eleva, sumando gris a la humedad del ambiente.
En la ciudad babilónica nadie entiende a nadie, si hablas en inglés. Aún están los hispanos. Por todas partes. En la cafetería, en el autobús, en la tienda, en la farmacia. Los españoles somos una plaga. En el Soho, en Woodbury, en Chelsea, en Little Italy. Actores, escritores, políticos nos cruzamos por la calle y no nos vemos, porque la retina ya no puede distinguir nada más.

13/05/2007

Desde el barandal

¡Ah…! Tolero la impaciencia de esperar que baje la información por Internet haciendo solitarios: 10-9-8-7-6, alterno rojas y negras. Hace años leí en un libro, cuyo nombre no recuerdo, el monólogo de una enferma de cáncer terminal, que mientras hacía solitarios soñaba “si gano esta partida será que he vencido a la muerte”. Jugarse la vida a cara o cruz, cuando la suerte ya está echada…
Ha nacido Martín y mi amigo Sergio (el padre) dice que es puro ojos. Nos lo ha contado en un mensaje, pero el móvil no es suficiente para tanta emoción y nos lo escribe con todas las letras: “tiene los ojos enormes. La madre bien. Muchas felicidades para todos”.
(Continúa)

Corazón envidioso

Te dije que no lo hicieras. Te expliqué que ya había descubierto tu juego y que no me hacía ninguna gracia. Todos los días lo mismo. Despachas a los niños al colegio en el autobús de pago y dando media vuelta observas satisfecha -aunque con sorna, que llevo tiempo estudiándote a través de las láminas de la persiana- observas la fachada de tu casa y luego la mía, con más disimulo. Te acercas lentamente y como con desgano pasas la palma de tu mano por el marco frío de las ventanas…
(Continúa)

Amanece, que no es poco

Amanece, que no es poco. En el Jardín del Edén, din, don, las damas vienen y van, din don, dan.

En realidad anochece, en este Madrid silencioso y un tanto caótico. Silencioso por la noche, en este puente agosteño sin casi gente, durmiendo las obras. Madrid caótico, tanta cosa para hacer y realizarse en los pocos días de vacaciones. Nadie, nadie descansa. A dónde irán, adónde llegarán, tantos.

La gata mira. La gata espera. Se aburre. Insiste con su patita agamuzada y esos ojos de implacable indiferente. Cada quien cosecha lo que siembra. Cada quien se lo merece, casi siempre.
(Continúa)

Joder con la Navidad

En esta fría mañana de enero quiero, ¡Oh! Quiero, decirle al mundo que sí, que adelante.
Los árboles se han quedado pelados ahí afuera y los gatos, de noche, corren cual rayo entre los coches buscando qué comer entre la escarcha, siempre mojada, tan resbaladiza.
Es Navidad. Joder con la Navidad: Paz, Amor, Prosperidad. Deseos por cumplir y tantas promesas. ¿Y tú? ¿Dónde estás? ¿Por qué no se te ve entre tanta gente? Tantas caras unidas frente televisor que esperan el Nuevo Año ¿Dónde está la tuya?
Quemo una vela blanca para asegurarme de que aparecerás. Da igual dónde te escondas. Te encontraré.
Navidad 2003-2004

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