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Hace unas semanas, Diana García Corona me invitó a presentar Vainilla, canela y miel, su última novela, que trata de vidas cruzadas: historias o hechos que ocurren en distintos puntos geográficos –en Europa, en la India, en Argentina—, a través de la historia de tres mujeres cuyas vidas coinciden en un edificio de un barrio de Londres durante tres años. El caso es que la actriz Paola Ceballos iba a leer algunos fragmentos y teníamos libertad para organizarnos como nos pareciera oportuno. Nos pusimos manos a la obra y lo pasamos muy bien, tanto en los ensayos como en la presentación, que se realizó en el restaurante “El Cosaco” de Madrid -donde hubo lleno, como siempre que nos convoca-. Porque Diana es conectora de personas, siempre convoca a su alrededor a amigos para ir al cine o al teatro, para leer (en tertulias), para escribir un libro, o para comer asado.

Esta fue, más o menos, la presentación, que incluye audios de voz con los fragmentos de novela interpretados por Paola Ceballos:

 

INTRODUCCIÓN

 

Es una alegría habernos congregado tantas personas para arropar a Diana en la presentación de Vainilla, canela y miel, que es su quinta novela.

Diana G Corona, N Dragoevich y P Ceballos

Diana García Corona, Norma Dragoevich y Paola Ceballos

Diana es argentina por nacimiento y española por adopción. Vive en Madrid –ahora en las afueras- desde hace más de 30 años. Es decir, se mueve en, o ha pasado por, un proceso de interculturalidad, de adaptación a un nuevo entorno o cultura que aunque sea muy similar al de su país de origen y con el mismo idioma, tiene sus propias costumbres, su argot y su vocabulario.

Dice Clara Obligado, a través de un personaje en el relato El grito y el silencio: “Nadie nace extranjero, la extranjería es un ropaje pesado y húmedo que se adhiere al cuerpo, es la médula de la soledad, una sensación que sólo entiende quien la padece”.

Quizás la emigración haya influido en Diana a la hora de tejer esa red de personas, de fortalecer los vínculos entre amigos hasta formar una gran familia adoptiva. Pero el tema que nos ocupa es su última novela.

 

LA NOVELA

 

Está dedicada a quienes nos acompañan y nos hacen más fácil el camino:

A todas las personas que, de forma sencilla y espontánea, nos hacen la vida más fácil, tanto las que nos acompañan a lo largo del camino, como las que simplemente se cruzan en el mismo en un único encuentro. A las que aportan una sonrisa, un brazo en el que apoyarse, una palabra amable, a las que apartan los obstáculos, a las que hacen fácil lo difícil, a todas aquellas que nos reconcilian con el género humano.

 

Y aquí vuelvo a los vínculos que se crean entre personas que dejan atrás sus raíces, la familia, los puntos de referencia. Se crean vínculos tanto o más fuertes que en una familia. Ocurre muchas veces con gente que emigra de los pueblos a las ciudades, que son bastante inhóspitas.

 

ESTRUCTURA

 

Portada VainillaCymielVainilla, canela y miel trata de vidas cruzadas. Son historias o hechos que ocurren en distintos puntos geográficos –en Europa, en la India, en Argentina–.

Resumiendo mucho y sin contar la novela, para que la podáis leer, cuenta la historia de tres mujeres cuyas vidas coinciden en un edificio de un barrio de Londres durante tres años. Ese edificio es el centro neurálgico de la novela.

    El edificio donde había vivido Gwendolyn estaba en una esquina. Tenía tres plantas y en la parte de abajo había un local que permanecía cerrado. Meggan ascendió por una pequeña escalera que antecedía al portal y empujó la puerta de entrada. Esta se abrió sin dificultad. Ni bien entró en el hall una muchacha asomó la cabeza por la portería para ver de quién se trataba. Cuando Meggan se presentó la joven la abrazó impulsivamente.
   –  Por fin viene usted. La estábamos esperando. Su hermana nos había dicho que vendría inmediatamente, si algo le pasaba a ella, para hacerse cargo de los niños. No se imagina lo preocupada que he estado viendo que no llegaba y los pobres niños seguían con las monjas.
   Meggan pensó que para llevar tantos años sin hablarse con su hermana era curioso que todos conocieran su existencia y dieran por sentado que accedería sin más a hacerse cargo de su familia. Evidentemente Gwendolyn tenía una idea muy idealizada de ella.

   –  Bueno, en principio vengo a ver el piso. Esta tarde visitaré a los niños… Tengo que pensar si podré hacerme cargo de ellos.
   –  Su hermana siempre decía que si había un problema usted lo solucionaría.

Mientras las historias de estas tres mujeres avanzan, simultáneamente y de forma lineal, hay cortes narrativos en los que se introducen otras historias, a veces en el pasado, otras veces no se sabe que relación tienen con la trama principal. Son como cajas, que se abren, una dentro de otra. A veces se vuelven a cerrar, otras veces se mezclan y van confluyendo para armar la estructura de la novela.

Como en Las mil y una noches, que también está compuesto por tres grupos de relatos y que, vaya coincidencia, es uno de los libros favoritos de la autora.

Comienza un capítulo y piensas que la historia va a continuar, pero un personaje tiene un recuerdo y se abre una deriva que introduce una variante en la historia, o te lleva a enlazar datos y a entender algo del pasado.

    Meggan rasgó el sobre y extrajo una hoja de papel con membrete del despacho de abogados. Leyó el mensaje y tuvo que repetir la lectura un par de veces hasta que su mente aceptara la noticia que le transmitía.

–  Mi hermana y su marido han muerto en un accidente- musitó- Al parecer soy su único familiar vivo y me preguntan si aceptaría hacerme cargo de los hijos de Gwendolyn.

–  ¿Cómo vas a hacerte cargo de los hijos de tu hermana si ni siquiera puedes hacerte cargo de tu propia hija?- Keyna era bastante dura en sus comentarios, pero no le faltaba razón. Desde la muerte de Arthur sus suegros se habían hecho cargo de ella y la pequeña Anwyn.

–  Siento lo de tu hermana- dijo Bill que había terminado el té y se disponía a marchar- Era una mujer muy hermosa.

–  Sí- dijo Meggan y se quedó sentada con la mirada perdida y la carta en su regazo.

   Trece años antes, aproximadamente por esas mismas fechas, Meggan fue con sus amigas al pub y conoció a Jord”.

 

No te puedes relajar, porque da varias vueltas de tuerca a los argumentos y a las historias.

 

AMBIENTACIÓN HISTÓRICA

 

Está ambientada en el período entre guerras, justo al final de la Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra. Ocurre entre los años 1921-1923 ó 1924.

Y aunque entonces las distancias eran mucho más “amplias”, en esa época viajar de un punto a otro del planeta llevaba meses, fue un momento global. Hay crisis, la guerra ha destrozado familias y ciudades, ha afectado a la economía a nivel mundial. Es una época de cambio o un cambio de época, que se puede extrapolar al que vivimos en la actualidad.

Los hombres han ido a la guerra, las mujeres asumen responsabilidades que antes eran propias de ellos, se abandonan los pueblos. Mientras unos intentan sobrevivir, otros se dan a la vida loca y a las fiestas para olvidar la guerra.

Con los desplazamientos de algunos de sus miembros, dentro de las familias ocurren cosas, los roles cambian, las cartas demoran meses en llegar, los silencios producen ruido en la comunicación.

Al mismo tiempo, en Europa comienzan a aparece señales de que algo se está cociendo, anticipos de lo que será la Segunda Guerra Mundial pero que, agotados seguramente por la Gran Guerra, nadie quiere ver: judíos desplazados, grupos de extrema derecha “minoritarios”, “insignificantes”.

–   Hitler es un payaso. No creo que nunca llegue al poder en Alemania, y menos aún que influya en Austria- aseveró Eva Liberman- Como sabrán es vienés, pero allí tuvo pocas oportunidades, los que lo conocían lo catalogan como un bohemio un poco loco. Quiso entrar en la facultad de arquitectura pero no lo consiguió. Carece de toda formación y quienes han escuchado alguno de sus discursos dicen que repite una y otra vez las mismas ideas, que incluso llega a contradecirse a sí mismo. Un payaso, bah…

 

LA NOVELA TIENE DIFERENTES LECTURAS

 

Vainilla, canela y miel no es una novela superficial, de aventuras. No es una aburrida y trágica novela histórica. Aunque se nota el trabajo de documentación que hay detrás. No sólo en los hechos históricos sino en la ambientación de cada trama, que ocurren en distintas épocas, países y clases sociales, como puede ser la India, con sus costumbres y comidas, Inglaterra con sus señoritos, o el sur de Argentina.

Tiene muchas lecturas, lo que para alguien puede ser un hecho anecdótico, para otro lector será motivo de reflexión. Nos vamos a encontrar con los sentimientos y dilemas universales de una sociedad en crisis. Yo veo una novela sobre la emigración, seguramente por mi propia historia.

Podríamos decir que es una novela social donde constantemente se muestran las características de clase, los prejuicios, la situación de la mujer y también de los hombres, que deben responder al rol que se les ha adjudicado. Son historias de superación y de solidaridad.

–  Me gustaría ayudarte- le dijo Alayna- pero mucho me temo que mi situación no es mucho mejor que la tuya. Las dos hemos cometido el error de no aprovechar el tiempo de la guerra para buscar un trabajo y, ahora que los hombres han regresado, hemos perdido la oportunidad.

 

También que es una novela psicológica, si es que eso existe. Y es una novela policíaca, con sus intrigas y su detective.

Diana se detiene en los personajes y en los detalles. Utiliza diferentes recursos narrativos para dosificar la información y para ambientar los hechos. A través de los detalles hace un cuadro sociocultural del país en la época en que ocurre cada historia.

   “A la abuela Sarayu la casaron siendo una niña con un hombre que le llevaba más de veinte años, perteneciente a una familia de fabricantes de tejidos. Ella siempre decía que tuvo suerte porque él esperó tres años hasta que tuvo su primera regla para consumar el matrimonio. Antes de eso, sólo hacía que ella lo acariciara o se frotaba contra su cuerpo para desahogarse. En la misma casa otra niña, su cuñada, había muerto desangrada porque el hermano de su marido no tuvo la suficiente paciencia para esperar a que su esposa madurara.

   Luego de consumado el matrimonio Sarayu tardó aún dos años en quedar embarazada por lo que la familia del marido, sobre todo su suegra, pensaba que no habían hecho muy buen negocio con ella. Estuvieron a punto de repudiarla antes de cumplir los trece, pero el marido, que de alguna forma la quería, lo impidió.

   La cuñada muerta había sido reemplazada por otra, que en ese tiempo había tenido ya dos hijos varones. Con ella la comparaban permanentemente y Sarayu salía siempre malparada.

   La mala, o la buena suerte, nunca se sabe, decía la abuela, hizo que a los pocos meses de quedar embarazada su marido enfermara gravemente y muriera en apenas dos semanas. El embarazo la salvó de ser quemada en la pira junto a él”.

 

Vainilla, canela y miel está dividida en cinco partes + un epílogo. Cada bloque lleva por enunciado un tiempo verbal, por ejemplo: pretérito indefinido, presente del subjuntivo, pretérito imperfecto. Además de lo sugerentes que resultan esos enunciados, cada bloque abre con un monólogo interior en el que se deja ver el punto de vista de la autora.

INTERMEDIO: PRESENTE

Hoy y aquí ocurren pequeños hechos que van armando los cimientos del futuro. De todo lo que acontece en cada día, resulta difícil predecir cuál será aquello que más influencia tendrá en el mañana. Algunas cosas que parecen importantes se diluyen en el hoy, otras, aparentemente intrascendentes suponen el comienzo de un nuevo camino.

   La mayor dificultad reside en que, atrapados por añoranzas del pasado o proyecciones del futuro, vivimos el presente sin ser conscientes de la importancia de cada paso que damos, de cada decisión que tomamos.

 

En ocasiones se recurre a un narrador testigo que relata hechos en primera persona, en otros momentos se vale de un detective para hacer prosperar una investigación, y de un administrador de las cuestiones legales y financieras de familia.

–   ¿Crees que es un buen detective?- le preguntó Pari una vez que el hombre se hubo ido.

–   No lo sé, es el único que he podido pagar- dijo Alayna”.

 

Cuando hay desplazamientos, por supuesto, llegan cartas. Que serán un elemento indispensable para desvelar misterios o para abrir o cerrar tramas. Algunas, incluso, llegarán desde el pasado, desde ese pretérito indefinido.

PRETÉRITO INDEFINIDO

   La vida ofrece, en cada momento, un abanico de posibilidades. Algunas se concretan en realidades que dibujan los trazos de nuestra vida presente y futura, otras se quedan en esbozos de cosas que pudieron ser, pero no llegaron a concretarse. Estas últimas, o bien se olvidan, cuando hemos tenido la oportunidad de escoger, o bien se registran en la memoria como huellas de una frustración, si fueron otros o las circunstancias quienes decidieron por nosotros. Acontecimientos, expectativas y sueños no realizados, condenados al olvido, desterrados en el fondo de la memoria para poder sobrevivir.

   Pero, en ocasiones, ese pasado se resiste a permanecer oculto en el baúl de las cosas desechadas. Comprobamos que no se diluyó con el paso del tiempo, sólo estuvo escondido, para que tuviéramos la ilusión de haberlo superado. En el momento más inesperado, asoma su antiguo rostro, para recordarnos que el tiempo no existe, que aunque nuestros ropajes sean distintos y hayamos disfrazado nuestros sentimientos, somos los mismos que fuimos. Volvemos a gozar y sufrir con las mismas vetustas historias.

   Como cuando en un juego de bowling la bola ataca el centro de los bolos y estos se tambalean cayendo en cascada, así el pasado, que se creía superado, irrumpe en el presente desmoronando el olvido que tanto nos había costado construir.

 

Para saber, más tenéis que leer la novela, que podéis encontrar en Amazon, en formato papel o descargar para Kindle desde aquí.
 
Más sobre Diana García Corona y sus libros en su página de Amazon.

Sobre Paola Ceballos, que puso voz a los fragmentos de Vainilla, canela y miel.

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